La berrea en Monfragüe: volver a escuchar el monte
Rubén de Torres
Hacía tiempo que tenía ganas de volver a Monfragüe durante la berrea.
Es uno de esos momentos del año que, aunque hayas vivido antes, siempre apetece repetir.
Esta vez fui sin demasiadas prisas, recorriendo distintas zonas del parque, parando en los miradores y escuchando.
Porque durante la berrea muchas veces lo primero que encuentras no es al ciervo.
Es su sonido.


Escuchar antes de encontrar
Cuando empieza a caer la tarde aparecen los primeros bramidos.
Escuchas uno a lo lejos, después otro desde otra ladera y empiezas a buscar movimiento entre las encinas con los prismáticos.
Y muchas veces no ves nada.
Los ciervos pueden estar mucho más lejos de lo que parece o completamente ocultos entre la vegetación.
Esa incertidumbre es, para mí, una parte importante de la experiencia.
Algunos lugares donde parar
Una buena forma de recorrer Monfragüe es salir desde Villarreal de San Carlos hacia los Saltos de Torrejón.
En ese recorrido encontramos varios puntos interesantes como El Pliegue, la Fuente de los Tres Caños y La Tajadilla.
La Tajadilla es uno de esos lugares donde merece la pena apagar el coche, sacar los prismáticos y quedarse unos minutos observando las laderas.
Si continuamos y cruzamos la presa llegamos al Mirador de la Malavuelta, y más adelante a la Portilla del Tiétar, otro punto muy interesante para detenerse y observar con calma.
En dirección contraria, hacia Torrejón el Rubio, está el Salto del Gitano, uno de los lugares más conocidos de Monfragüe.
Ninguno de estos lugares garantiza encontrar ciervos.
Y precisamente ahí está parte de la gracia.


Fotografiar con poca luz
Buena parte de la actividad coincide con las primeras y últimas horas del día, justo cuando empieza a faltar luz.
En esas situaciones prefiero mantener una velocidad suficientemente alta y asumir algo más de ISO.
El ruido se puede trabajar después.
Una fotografía movida tiene mucha menos solución.
También intento no buscar siempre el primer plano.
Cada vez me gustan más las fotografías en las que el entorno tiene presencia.
Porque Monfragüe no es solo el ciervo.
Son las encinas, el monte mediterráneo, las sierras y esa luz que dura apenas unos minutos.
Observar sin molestar
Durante la berrea aumenta mucho la presencia de visitantes.
Conviene recordar que los animales se encuentran en plena época reproductora.
Mantener la distancia, utilizar los puntos de observación y evitar perseguir a los animales debería ser algo básico.
Si un ciervo decide desaparecer entre la vegetación, hay que dejarlo marchar.
Habrá más oportunidades.
Volver
No regresé de Monfragüe con todas las fotografías que imaginaba antes del viaje.
Pero volví con imágenes que me gustan y, sobre todo, con ganas de regresar.
Porque hay algo especial en detenerse al final de la tarde, escuchar el primer bramido desde algún punto del monte y saber que, aunque todavía no veas nada, la berrea ya ha comenzado.
